Esa noche retumbaron los pasillos del metro de Voltaire
Al son de sus tacones calados.
Sonaba Sex on Fire a todo volumen,
Y ella daba piruetas infinitas sin apoyarse en el eje de nadie.
Como siempre.
Siempre sentiré decirte, Matute, que no,
Que la infancia no es más larga que la vida.
Tía,
Que se puto pira sin más y ya.
Así que eso,
Que ya no quiero mi cuento,
Porque no me emocionan los versos imposibles,
Esos que se traducen en psicopatía emocional.
Que es igual a miedo,
Que es igual a más miedo,
Y un poco de mármol,
Y esto ya sé como va,
Y pasando a gas.
Salió de allí caminando,
Haciendo las eses más mágicas de todo ese laberinto.
Su melena rubia era pura euforia descontrolada.
De pronto, todas las cosas le encajaron,
Como si aquello fuera la tabla del uno.
De pronto, todas las cosas le encajaron,
Como si aquello fuera la tabla del uno.
Al final, era todo bastante simple,
Y no sé si alguien ha conseguido inventar algún adjetivo peor que ese.
Y no sé si alguien ha conseguido inventar algún adjetivo peor que ese.
Menos mal que existe la música.
Él, de la nada, le sujetó la puerta.
Sonrieron.
- Merci, Monsieur
+ Je vous en prie, Mademoiselle
- Merci, Monsieur
+ Je vous en prie, Mademoiselle
S.
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