La tía analizó en detalle las 5 fases del "duelo", que yo prefiero llamar "cambio", y nada aquí estoy yo dándole vueltas al tema mientras me asfixian las ideas.
1) Primero me negué con todas mis fuerzas, que sabe Dios que son infinitas, a aceptar que era de otra, creo que nunca me lo creí, tenía que ser mentira, era imposible y punto.
Por supuesto me di de boca mil y una veces.
Perdí y me empecé a perder a mi.
2) La cantidad de veces que rabié con toda mi ira, que no es poca.
Me enfadé, grité, me rompí en pedazos, me estaba volviendo loca, a veces me hizo ver hasta que lo estaba logrando, pero era mentira, y yo nunca quise verlo.
Y le creí.
Y perdí.
Más.
3) Decidí negociar, conmigo claro, auto-convencerme de que ya estaba bien, basta reina, no te hagas daño y para de una vez anda bonita.
Aléjate, desaparece.
Aquí rocé la victoria, juro que ya la tenía...
pero llegó Septiembre, siempre jodiendo, y le vi... Aquí me arruiné directamente.
Aposté mi séptima vida, olvidando todo, porque por él podía hacerlo.
Y volví a perder.
Aquí, ya no me encontraba.
4) Empezó a no tener tanta gracia, estuve triste.
Sentía que algo molestaba por dentro, que le había necesitado fuerte, al lado... y no estaba, bueno, en realidad nunca había estado, no era capaz y que no lo iba a ser, siempre había estado sola.
Aquí gané un poquito, por lo menos, ya veía.
5) Ahora falta que cure, aceptarlo, y seguir.
Ando en este punto, con alguna recaída puntual en el punto 4)... estoy mudándome y siempre queda algo pendiente.
Pero estoy"feliz" porque no me dudo, he sido fuerte y he querido y he peleado, y eso es brutal, solo me he equivocado de sujeto.
Al final todos acabamos con un solo amor, y con cientos de "pudieron ser".
Él es un "pudo ser" precioso, pero en pasado.
Fin.
S.
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