Oteé como aquel ámbar parpadeaba unos segundos, a varios metros de mi camino,
Aun así decidí cruzar.
Corriendo.
Curioso...
No tenía prisa.
Me pasa bastante,
Todavía no se muy bien con qué criterio funciono,
¡Eh, tu!, niña, tu qué.
Pienso en mi siempre,
Como sujeto “yo” y como predicado "el que se atreva".
El verbo ya saldrá solo.
A veces pienso que lo echo de menos, a lo seguro me refiero,
Aunque nunca suelo ir a parar allí.
Bueno… y a él de tanto en cuando,
Y cada vez son menos las paradas entre "tantos y "cuandos",
Y el periódico que no leo dice que hoy hay huelga de taxis.
Luego caigo en que no se añora lo que no conoces, y me alivio,
Pero no del todo.
Le doy vueltas a esto último y no se lo que es “todo”.
Y me lío, y paro, porque me lío y me agobio.
Me pongo una copa del blanco y brindo conmigo por lo que sea.
Entonces pienso que tal vez desconozcamos el significado de la palabra valentía,
Algo similar al porqué del color naranja de las cajas negras,
O al “pero no puedo” del "quiero",
Sin sentidos,
No están disponibles en este momento, inténtelo de nuevo más tarde.
Y así vamos aplazando preguntas que no sabemos resolver,
Porque el miedo a no recibir una respuesta segura,
O peor,
Una que no es la que tu mente anhela,
Significa dolor.
Y esto, da miedo.
Pero yo sigo con mis teorías y mis mierdas,
Mi cerebro empieza a estar ligeramente harto de mi,
Me lo deja caer algún que otro Martes tontorrón.
A veces tengo miedo, y me gusta,
El miedo es solo miedo.
No mata.
Es el pánico el que paraliza, anula y consigue que tu mismo te pierdas,
Una suerte que yo no sepa que es, mi inventario dice que nunca recibí de eso.
"Ser", como concepto, eso es lo único que tengo seguro.
Creo…
S.