Me río de mí.
Y cargo con el lastre de mi experiencia.
Manteniendo una relación inestable con la paciencia,
Tú, mi paciente ambicioso.
Y a eso te gano.
Brutal esto de autodestruirme.
Busco mi hemisferio lógico,
El izquierdo,
¿Dónde estás?
Por respuesta: recuerdos.
Y lo más profundo, lo hace tu olor...
Ilógico,
Como casi todo hoy en día.
Qué esperar de un mundo,
Donde pocos se atreven a pensar de más,
Sin temor a estallar.
Es por pánico.
Y el pánico envejece
Y huele a flores blancas encima de un ataúd,
Grabado en arrepentimiento está tu nombre,
Tu cuerpo bajo tierra
Y tu vida en el olvido.
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