Juguemos.
Avísame cuando gane.
Ya lo dijo Leiva: “terriblemente cruel”,
Seré el diablo que viste de seda,
Y rubia me quedo.
Fíate de mi,
Pierde(te) sin mí,
Compuesta por células en peligro de extinción,
Formúlame.
Tú como reto,
Para no conseguirte.
Que siga explotando la granada de tus manos en mi nuca.
Sujétame.
Yo, si caigo, es al vacío del hueco entre tu boca y mi ombligo.
Dulce violencia la nuestra,
Bébeme.
Trae vino,
Yo pongo las trampas.
Cae.
Sonrío.
El que juega con fuego…
Ama.
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